
En la imagen de arriba, la chica del centro ve un bosque oscuro, sus gafas no le permiten ver el color natural. La joven con los prismáticos solo está interesada en los pájaros y no ve los árboles. El joven del fondo tiene los ojos cerrados y no ve nada. El que tomó la foto, ve el bosque y la gente, pero está muy lejos para ver las hojas.
En nuestro mundo, la realidad tiende a ser poco relevante, ya que es muy probable que cada uno vea algo distinto, por una parte, nuestros intereses individuales nos impulsan a ignorar parte de lo que vemos, por otra parte, si estamos muy cerca solo vemos las hojas y perdemos la visión del bosque, si nos interesa el detalle, con frecuencia es demasiado amplio y supera nuestra capacidad cognitiva, si preferimos ver el bosque en su totalidad, entonces no siempre podremos conocer todos los detalles.
Este reto de la percepción de la realidad y de las limitaciones cognitivas de los humanos, tiene dos grandes consecuencias. En primer lugar, nos obliga a hacer un esfuerzo permanente para poder comunicarnos efectivamente, alineando nuestros intereses, removiendo filtros y cambiando de perspectiva entre la visión de conjunto y la de detalle.
En segundo lugar, Nos obliga a trabajar en equipo para alcanzar cualquier objetivo que supere la capacidad de un individuo. El equipo puede dominar la realidad, distribuyendo entre sus miembros, responsabilidades compatibles con sus intereses y habilidades.
La manipulación de la opinión pública
La manipulación de la opinión pública se refiere a los esfuerzos deliberados por influir y moldear las creencias, actitudes y percepciones de una audiencia con el fin de lograr un resultado deseado, no es un fenómeno nuevo, simplemente se ha vuelto más sofisticada y difícil de detectar en la era digital. Por ello, la importancia de promover la objetividad de los participantes en el debate público y el fortalecimiento de un periodismo independiente y de calidad.
Métodos para manipular la opinión
- Difusión de información falsa o engañosa para influir en la percepción de la población.
- Creación de noticias falsas y desinformación para moldear las creencias y actitudes del público.
- Selección sesgada y presentación parcial de información, destacando ciertos aspectos y minimizando otros.
- Identificación y persuasión de líderes de opinión influyentes para que apoyen un determinado punto de vista.
- Manejo de crisis y control de la cobertura mediática para minimizar el impacto negativo de situaciones desfavorables.
- Creación de grupos de interés que puedan influir en la opinión pública sobre temas específicos.
- Uso de lenguaje ambiguo, cambio de significado de palabras y empleo de eufemismos para engañar o manipular la percepción.
- Apelación a las emociones de la población a través de discursos emotivos, historias personales impactantes o explotación de temores y preocupaciones.
- Exageración del incumplimiento de promesas electorales para generar desilusión y desconfianza en la población.
- Difusión de teorías conspirativas y narrativas sesgadas, como el libelo de sangre antisemita utilizado por el régimen nazi.
Muchos gobiernos, partidos políticos, medios de comunicación y líderes políticos caen en la tentación de manipular los hechos, crear historias falsas o desarrollan narrativas artificiales para justificar sus políticas, debilitar a sus opositores o manipular la opinión pública.
La motivación suele estar vinculada a objetivos geopolíticos, económicos o domésticos, que a juicio de los involucrados justifica una desviación marginal de la verdad para alcanzar un bien mayor, sin embargo, este razonamiento es muy discutible.
La mentira y manipulación de la información se ha convertido en una herramienta de uso común en nuestra civilización, la podemos observar en países pobres, ricos, democráticos y dictatoriales.
Es importante señalar que no todos los casos implican mentiras deliberadas; algunos pueden involucrar exageraciones, omisiones selectivas o interpretaciones sesgadas, mientras que otros pueden ser intentos deliberados de confundir a la opinión pública.
Vivimos en un mundo donde nada es lo que parece ya que frecuentemente la información que recibimos es diseñada y transmitida con la intención de influir la opinión del lector, más allá de comunicar los hechos en un contexto objetivo.
Estrategias para evitar la manipulación
- Buscar lógica en los eventos, aplicando el principio de que siempre hay al menos dos versiones de la verdad.
- Evitar decisiones y posturas sin verificar la veracidad de la información y la confiabilidad de la fuente.
- No aceptar como válida información de terceros que no puedan explicar el origen y la confiabilidad de la fuente.
- Dimensionar los planteamientos y contrastarlos con otras fuentes. No es lo mismo 1 caso aislado que 1 en un millón.
- Si se trata de un producto o servicio, comparar precios y revisar la experiencia de otros consumidores.
- Desconfiar de generadores de contenido que utilizan títulos engañosos para atraer la atención “clickbait”.
Campaña mediática de acusaciones entre dos potencias
Un ejemplo actual y relevante de la manipulación de la opinión pública, es el inmenso flujo de noticias, artículos y documentales que defienden y atacan a USA y a China. Cada lado de la ecuación ataca y se defiende con material informativo que aparenta ser independiente y pretende ser objetivo, pero en muchos casos está lejos de la realidad.
El régimen chino ha sido criticado a nivel internacional por supuestas políticas represivas contra minorías étnicas como los uigures, y por supuestas acciones encubiertas para obtener información de las redes sociales en USA y por intentar influir sobre temas de seguridad nacional de los Estados Unidos.
Estados Unidos y Occidente han emprendido una «guerra híbrida» contra China, incluyendo una campaña mediática para presionar a China a que abandone sus políticas y alinearse más con los intereses occidentales.
China ha estado llevando a cabo una campaña mediática para mejorar su imagen en Occidente y contrarrestar las críticas a sus políticas internas y externas.
En resumen, somos espectadores de una campaña mediática llena de acusaciones, e información fuera de contexto que en el fondo se origina en el conflicto geopolítico entre China y Occidente, con ambos lados tratando de influir en la opinión pública a su favor.
Peligros de manipular la opinión pública
Los humanos actuamos en base a lo que percibimos, no en base a la realidad, esto implica que la información que recibimos y consideramos confiable tiene un efecto enorme sobre nuestro comportamiento individual y colectivo.
Adicionalmente, la realidad generalmente no es una situación bipolar de blanco o negro o de buenos y malos donde es fácil apoyar a un lado y condenar al otro.
La gran mayoría de los problemas contienen muchas variables y matices donde todo el mundo es culpable de algo e inocente de muchas cosas, este fenómeno es el caldo de cultivo perfecto para desarrollar campañas de desinformación y manipulación donde se habla del uno por ciento que es verdad mientras se omite el 99% restante.
Otro aspecto frecuente en la manipulación y la desinformación es la sobre simplificación donde se recurre con frecuencia a utilizar el corto plazo para justificar un punto de vista mientras se omiten intencionalmente las implicaciones de largo plazo. Por ejemplo, apoyar un justo aumento de sueldo de los maestros mientras se evita cualquier discusión sobre el déficit público.
En resumen, vivimos en una civilización ampliamente susceptible a la manipulación informativa, donde poderosos grupos públicos y privados pueden influir sustancialmente sobre la percepción de la realidad que tienen millones de personas y de esta forma manipular su comportamiento.
Esta situación de susceptibilidad a la manipulación se agrava sustancialmente si consideramos que la mayoría de las personas no verifican las fuentes de información ni profundizan sobre las implicaciones de lo que ven en los medios de comunicación.
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INFORMACIÓN PERSONALIZADA
Con el desarrollo de las redes sociales y el aumento de la penetración de los medios de comunicación digitales a nivel global, nuestra civilización ha llegado a un punto donde más de seis mil millones de personas estamos conectados a la red en forma casi permanente, esto representa un nivel de intercambio potencial de información nunca antes alcanzado en la historia de la civilización.
Desequilibrio en el flujo de información
A diferencia de la prensa escrita, la radio o la televisión, la mayoría de las plataformas digitales permiten comunicación multidireccional, transmitiendo mensajes que pueden combinar video, imagen, texto, audio y rastreo de reacciones de los consumidores de información, como por ejemplo la hora, la fecha, el tiempo de visualización, el movimiento del cursor, la selección de opciones de continuación, la calificación del contenido, el tipo de dispositivo utilizado, etc.
Este nivel de sofisticación, no necesariamente mejora la comunicación por el lado del consumidor, ya que, aunque este puede recibir información más personalizada, el transmisor tiene un mayor nivel de control del mensaje.
En la práctica el transmisor de información se puede dirigir a un grupo o a un individuo en particular, puede personalizar el mensaje en forma y contenido para maximizar el grado de impacto y atención del receptor.
Si aplicamos este principio a la publicidad comercial de bienes y servicios, el emisor del mensaje puede seleccionar la fecha, la franja horaria, el rango de edad, sexo, perfil de consumo, lenguaje, historial de navegación y zona geográfica donde se presentará su mensaje promocional, esto permite aumentar significativamente la efectividad potencial de su inversión publicitaria.
Si aplicamos este principio a un partido político o aun grupo que promueve una determinada ideología, los mensajes no se limitan simplemente a un contenido publicitario, pueden incluir información personalizada, o contenido diseñado para influir en el público objetivo al que es presentado como información y no como un mensaje publicitario casual.
Si tomamos en cuenta que la mayoría de las personas son influenciadas por la información que reciben, resulta evidente que aquellas personas expuestas diariamente a un contenido informativo diseñado para influir su opinión terminarán siendo víctimas de cierto nivel de manipulación, ya sea como consumidores de algún tipo de producto o como votantes de algún proceso electoral.
Manipulación y desinformación
Este nivel de conectividad que permiten las redes sociales, que debió ser un catalizador de progreso, bienestar y acceso al conocimiento, se ha convertido también en un mecanismo de manipulación y desinformación donde se mezcla lo cierto, lo falso, lo irrelevante y lo fundamental en una sopa de letras donde para el consumidor, es cada vez más difícil distinguir que es cierto y que es falso.
Para los estratos que controlan el poder político y económico, la generación y difusión guiada de contenido es una herramienta con un alto nivel de influencia para generar opiniones, actitudes, ventas y tendencias de consumo.
Bajo esta perspectiva, es posible que la libertad de los individuos para tomar decisiones de consumo o de ejercicio de sus derechos democráticos sea un espejismo, ya que la tecnología y la psicología social les impulsan en una dirección diseñada por los generadores de contenido.
En resumen, los avances de la tecnología y de la ciencia del comportamiento nos acercan en forma acelerada hacia una sociedad donde un pequeño grupo controla el comportamiento de las masas sin que la mayoría esté consciente de que está siendo controlada.
En toda la historia de la humanidad siempre han existido líderes y seguidores, fuertes y débiles, explotadores y explotados. Es parte de la naturaleza humana aprovecharse del más débil, aunque a veces se presente como algo bien intencionado.
Parece que nuestra civilización necesita urgentemente un esquema de valores más elevado, para priorizar el bien común sobre el beneficio individual.
Bibliografía: Información personalizada
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