IDEAS PARA UN FUTURO MEJOR

CONOCIMIENTO EXPONENCIAL

En la actualidad nos enfrentamos al reto de cómo gestionar adecuadamente un universo de conocimiento e información que supera en varios ordenes de magnitud lo que es asimilable en una vida humana.       

Durante muchos siglos el individuo promedio no sabía leer ni escribir y vivía en una sociedad donde los libros y la variedad de lo que podía aprender de las generaciones anteriores era bastante limitado.

En un abrir y cerrar de ojos en términos evolutivos, pasamos de una sociedad donde cada miembro de la comunidad podía aprender a hacer el trabajo de cualquiera otra persona a una civilización donde existen miles de oficios y profesiones y es absolutamente imposible que una persona sepa hacer de todo.

Adicionalmente, nuestra capacidad cognitiva como especie, no ha crecido, seguimos siendo anatómica y genéticamente el mismo Homo sapiens que apareció en Africa hace 300 mil años, solo contamos con la plasticidad cerebral para adaptarnos a un ambiente totalmente diferente desde el punto de vista cognitivo.

Nuestra forma de vida ha venido cambiando a lo largo de los siglos, primero muy lentamente y luego se fue acelerando por efecto de la tecnología, hasta que hace cerca de 100 años iniciamos una etapa de cambio exponencial.

Los cambios han afectado lo que comemos, la ropa que vestimos, el sistema educativo, las actividades laborales, las comunicaciones, la economía y muy especialmente la cantidad de conocimiento que genera y maneja la civilización.

En 1950 no había computadores personales, ni navegación por satélite, ni Google, ni redes sociales, ni teléfonos móviles, ni inteligencia artificial, la televisión apenas comenzaba a aparecer.

En 2025, el 73% de la población mundial tiene acceso a internet, como se puede apreciar en el gráfico de abajo, esto implica que quien tenga interés tiene acceso a inmensas bases de datos de conocimiento que le permiten curiosear, investigar y aprender sobre casi cualquier tema.

Si retrocedemos al año 1400, en esa época Gutenberg no había inventado su imprenta, la mayoría de la población no sabía leer ni escribir, el conocimiento escrito era muy limitado en su extensión y accesibilidad, esto implicaba que solo un pequeño número de afortunados podían tener acceso a los libros hechos y copiados a mano que solo contenían una fracción poco representativa del conocimiento generado por la humanidad, ya que la mayor parte solo existía en la cabeza de la gente y se transmitía por observación e imitación.

En nuestro mundo del 2025, se estima que existen más de 160 millones de títulos de libros impresos, y se publican más de 5 millones de artículos científicos cada año, esto implica que mucho del conocimiento humano que se crea cada día está disponible en forma escrita y se puede preservar y transmitir con facilidad.

La tasa de creación de conocimiento y su conversión en tecnología, son los principales factores que han motorizado la transformación de nuestra civilización, permitiendo el crecimiento exponencial de la población, y un aumento de más del 50% de la esperanza de vida en los últimos 100 años.

Puntos de inflexión en la creación de conocimiento

Podemos visualizar el conocimiento de nuestra civilización como una gigantesca base de datos que comenzó a crecer primero en forma muy lenta de generación en generación y luego en forma más rápida hasta alcanzar en el siglo XX crecimiento exponencial, gracias a cinco puntos de inflexión que se resumen a continuación:

  1. La invención de la escritura hace cerca de cinco mil años, fue el primer paso para aumentar la cantidad y la precisión del conocimiento que se podía transferir a las siguientes generaciones. Antes de la escritura se dependía de la transmisión oral que a veces no ocurría.
  • La imprenta, mejorada por Gutenberg entre 1440-50, permitió abaratar y acelerar la reimpresión de textos, representando el inicio de la masificación del conocimiento impreso.
  • En Europa a partir de la década de 1870, se inició la masificación de la educación, esto permitió aumentar el porcentaje de la población que sabía leer y escribir, así creció el mercado editorial y se generó la fuerza laboral que requería la revolución industrial.
  • Crecimiento exponencial de la población a partir de 1940, gracias al desarrollo de los antibióticos, y avances en la calidad de vida de una clase media con más tiempo e interés para leer y escribir con la masificación de los trabajos de oficina.
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  • Aumento exponencial del número de estudiantes universitarios, a partir del año 2000, gracias al efecto combinado de la digitalización, la masificación de internet, políticas públicas y demanda de personal especializado con credenciales académicas.

Estos cinco puntos de inflexión dibujan una curva donde crece exponencialmente la capacidad para generar conocimiento en una civilización donde cerca de 6000 millones de personas están conectadas a internet en 2025.

¿Qué es el conocimiento?

El conocimiento es información estructurada, y contextualizada que permite comprender, predecir y actuar sobre la realidad. Incluye hechos, principios, patrones, leyes naturales, y todo tipo de información en forma de textos, imágenes o sonidos que describe la estructura o el funcionamiento de organismos, objetos o conceptos.

Un aspecto muy interesante del conocimiento, es que el mismo mensaje puede ser información para una persona y conocimiento para otra, todo depende de lo que ya esté presente en la mente de cada individuo para contextualizar y entender el mensaje que recibe.

Otra manera de entender el conocimiento, es visualizarlo como un entramado de nodos interconectados, donde cada nodo representa cualquier entidad física o inmaterial y las conexiones establecen algún tipo de relación entre los nodos como por ejemplo causalidad, asociación, pertenencia, descendencia, etc. Bajo esta definición de conocimiento, las conexiones entre los nodos, aumentan el conocimiento disponible. Utilizando estos principios, intente identificar que líneas faltan en el siguiente diagrama si Tomy es humano y es el dueño del gato y del perro.

Volumen del conocimiento científico

La siguiente tabla intenta dimensionar el volumen del conocimiento existente por áreas científicas utilizando el número de artículos publicados desde que se llevan registros y en 2024.

Como se puede observar en la tabla, en el 2024 se publicaron 5.3 millones de artículos científicos, de los cuales 1.2 millones son del área de medicina.

Si un médico intentara leer todos los artículos publicados en medicina en 2024, tendría que leer más de 3000 artículos cada día, lo cual es obviamente imposible y demuestra el enorme desequilibrio entre la cantidad de conocimiento disponible y la capacidad cognitiva del ser humano. Este cálculo también demuestra que la única manera de gestionar el conocimiento que generamos es trabajando en equipo y especializarnos en áreas suficientemente pequeñas adaptadas a nuestra capacidad cognitiva.

Área científicaArtículos publicados en 2024 (millones)Total, Artículos publicados (millones)Total, Artículos publicados ÷ 2024
Medicina1.220.016.6
Ingeniería0.812.014.1
Ciencias de la computación0.710.014.2
Biología0.69.015.0
Física0.46.015.0
Química0.35.014.2
Ciencias sociales0.58.016.0
Psicología0.34.515.0
Economía0.23.514.0
Ciencias ambientales0.23.015.0
Totales5.381.015.1

Fuentes: Clarivate Analytics. (2024). Web of Science: Journal and Article Metrics by Discipline. Scopus. (2024). Annual Publication Statistics by Subject Area. Elsevier.

AZTI. (2024). Publicaciones científicas de alto impacto: artículos publicados por AZTI en 2024.

Tipos de conocimiento

Sin él conocimiento científico, la mayor parte de nuestra tecnología no existiría, sin embargo, el conocimiento cultural, el explícito y el tácito también juegan un papel determinante en los que somos y la forma de vida que mantenemos. La tabla de abajo resume la descripción de los principales tipos de conocimiento en que se apoya nuestra civilización según autores como Nonaka, Polanyi y Popper. 

TipoDescripciónEjemplos
CientíficoSistemático, verificable, reproducible y falsable. Basado en método científico y evidencia empírica.Leyes de la termodinámica, teorema de Gödel, estructura del ADN (Watson-Crick).
TecnológicoAplicación práctica del conocimiento (científico o no) para diseñar artefactos, procesos o soluciones técnicas.Algoritmos de aprendizaje automático, ingeniería genética (CRISPR), rueda, motor de vapor, procesos de fabricación aditiva (impresión 3D).
Cultural SocialNormas, valores, narrativas y prácticas compartidas que estructuran la identidad y el comportamiento colectivo.Lenguas naturales, mitología griega, código samurai (bushidō), ética confuciana, memes culturales.
ExplícitoCodificable en lenguaje, símbolos, fórmulas o medios digitales. Transmisible sin pérdida significativa.Artículos científicos, patentes, código fuente (Python, C++), partituras musicales, ecuaciones matemáticas, películas en formato digital.
TácitoNo fácilmente codificable; reside en habilidades motoras, intuiciones, juicios expertos y experiencia corporal.Montar en bicicleta, diagnosticar una enfermedad por síntomas sutiles (médico experto), improvisar jazz, traducir poesía manteniendo matices emocionales, boxeo de alto nivel.

Fuentes: Nonaka, I., & Takeuchi, H. (1995). The knowledge-creating company: How Japanese companies create the dynamics of innovation. Oxford University Press. Polanyi, M. (1966). The tacit dimension. Routledge & Kegan Paul. Popper, K. R. (1959). The logic of scientific discovery (English ed.; original work published 1934). Hutchinson & Co.

¿Para qué usamos el conocimiento?

Los humanos usamos el conocimiento de muchas formas, todas impulsadas por la supervivencia, el progreso y la curiosidad inherente a nuestra especie.

Supervivencia y necesidades básicas: Desde la prehistoria, el conocimiento nos permite cazar, cultivar, curar enfermedades y construir refugios. Sin él, no sobreviviríamos a un invierno o a una infección.

Innovación y tecnología: Aplicamos lo que sabemos para crear herramientas, desde la rueda hasta la inteligencia artificial. Esto multiplica nuestra capacidad de resolver problemas complejos y mejorar la calidad de vida.

Toma de decisiones: En la vida cotidiana, el conocimiento nos ayuda a elegir mejor: qué comer, cómo invertir, a quién confiar. Reduce riesgos y maximiza beneficios.

Comprensión del mundo y del universo: La ciencia, la filosofía y la religión nacen del deseo de entender por qué existimos, cómo funciona el cosmos y cuál es nuestro lugar en él.

Expresión y conexión social: Usamos el conocimiento para crear arte, literatura, leyes y sistemas éticos. Nos permite comunicarnos, empatizar y construir sociedades complejas.

Poder y control: Históricamente, el conocimiento ha sido una fuente de dominio: quien controla la información, controla narrativas, economías y ejércitos.

Crecimiento personal y trascendencia: Muchos buscan el conocimiento por placer intelectual, automejora o legado. Es la diferencia entre vivir y existir con propósito.

En resumen: el conocimiento es la herramienta evolutiva que nos separa del instinto puro. Nos permite no solo adaptarnos al entorno, sino moldearlo. Sin él, seríamos reactivos; con él, somos creadores.

Efectos negativos del conocimiento

El aumento del conocimiento humano ha sido un motor de progreso, pero también genera efectos negativos profundos y sistémicos. Veamos algunos ejemplos.

Desigualdad y concentración de poder: El conocimiento avanzado como IA, biotecnología, finanzas algorítmicas, genética, física nuclear, etc., se concentra en manos de pocas corporaciones y países que no necesariamente actúan por el bien común de la humanidad.

Brecha cognitiva: Quienes no tienen acceso al conocimiento pueden volverse irrelevantes, quedar obsoletos y ser afectados por desempleo masivo por automatización.

Control social: Gobiernos y empresas usan datos para predecir y manipular comportamientos con programas de vigilancia masiva, propaganda algorítmica o manipulación del contenido informativo. 

Por ejemplo, en 2025, un pequeño grupo de empresas controla la IA generativa global y los sistemas operativos de millones de computadores de los que depende la economía mundial.

Riesgos existenciales: El conocimiento permite crear armas de destrucción masiva. Por ejemplo, un estudiante con CRISPR puede diseñar patógenos letales.  Un experimento fuera de control en un centro de investigación puede crear un agujero negro, una red de satélites en órbitas bajas puede generar pulsos electromagnéticos y dañar la infraestructura electrónica de ciudades enteras. El tracking y la minería oceánica conllevan riesgos ambientales, pero lo continuamos haciendo.

Manipulación de la verdad: Los deepfakes, la desinformación científica, y el negacionismo climático se usan como arma ideológica, generando pérdida de confianza. Nadie cree en expertos, instituciones ni hechos verificables.

Alienación y colapso psicológico: Saber demasiado sobre el universo puede generar nihilismo existencial (existencia sin sentido).

Adicción al control: Usamos conocimiento para «hackear» la biología (drogas, edición genética), pero perdemos humanidad.  Pérdida de significado. Cuando todo es explicable, nada es sagrado.

Sobrecarga cognitiva y obsolescencia humana: El conocimiento crece exponencialmente; la mente humana, no. Demasiadas opciones disponibles generan indecisión crónica. 

Dependencia tecnológica: Olvidamos habilidades básicas: navegar sin GPS, calcular sin calculadora, producir alimentos, aprender de la naturaleza, hablar en familia.

Destrucción ecológica acelerada: Sabemos cómo explotar la Tierra más eficientemente. Incurrimos en minería insostenible, deforestación, geoingeniería riesgosa, monocultivos, pesticidas, OGMs.

Pérdida de resiliencia cultural: El conocimiento global homogeneiza culturas.  La ciencia occidental desplaza cosmovisiones indígenas que a veces eran más sostenibles en equilibrio con la naturaleza.

En resumen

El conocimiento no es inherentemente bueno. Es una herramienta amplificadora:  Amplifica lo mejor (curar cáncer).   Amplifica lo peor (armas biológicas).  Y siempre amplifica la desigualdad, porque no todos acceden al mismo nivel.

El problema no es saber más. Es saber más rápido de lo que podemos madurar éticamente. Civilizaciones pasadas colapsaron por ignorancia. La nuestra podría colapsar por saber demasiado, demasiado pronto, y usarlo mal.

“La humanidad pasó de una civilización que podía organizar y transmitir con facilidad todo su conocimiento funcional a la próxima generación a otro tipo de civilización donde la inmensidad del conocimiento y la complejidad que este representa está fuera del control de los individuos e incluso de los gobiernos.”

Bibliografía: Conocimiento exponencial

  1. Polanyi, M. (1966). The Tacit Dimension. Routledge & Kegan Paul.
  2. Popper, K. R. (1959). The Logic of Scientific Discovery (English ed.; original work published 1934). Hutchinson & Co.
  3. Nonaka, I., & Takeuchi, H. (1995). The Knowledge-Creating Company: How Japanese Companies Create the Dynamics of Innovation. Oxford University Press.
  4. Price, D. J. de Solla. (1963). Little Science, Big Science. Columbia University Press.
  5. Clarivate Analytics. (2024). Web of Science: Journal and Article Metrics by Discipline.
  6. Scopus. (2024). Annual Publication Statistics by Subject Area. Elsevier.
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  9. Kuhn, T. S. (1962). The Structure of Scientific Revolutions. University of Chicago Press.
  10. UNESCO Institute for Statistics. (2023). Global Research and Development Statistics.
  11. World Bank. (2024). World Development Indicators: Internet Access and Digital Inclusion.
  12. Floridi, L. (2014). The Fourth Revolution: How the Infosphere is Reshaping Human Reality. Oxford University Press.
  13. Bawden, D., & Robinson, L. (2009). The dark side of information: Overload, anxiety and other paradoxes and pathologies. Journal of Information Science, 35(2), 180–191.
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  15. Russell, S., & Norvig, P. (2020). Artificial Intelligence: A Modern Approach (4th ed.). Pearson.