Los desequilibrios son rupturas o desajustes estructurales entre las variables sociales, económicas, políticas, tecnológicas y naturales cuya interacción hace viable y sostenible la civilización.
La civilización es un sistema de gran complejidad que depende de muchas variables; algunas son controladas por el hombre, pero muchas dependen de la naturaleza. Por ejemplo, el clima, la actividad volcánica, la actividad solar y la biodiversidad son algunas de las variables naturales que juegan un papel crítico en nuestra subsistencia.
Los humanos tendemos a desarrollar una forma de vida influida por nuestra cultura, la disponibilidad de recursos y el nivel de tecnología que tenemos disponible. Nuestra forma de vida, a su vez, interactúa con el ecosistema, se nutre de él y con frecuencia genera efectos que lo modifican; por ejemplo, la contaminación ambiental, la deforestación y el consumo excesivo de recursos producen cambios acumulativos que en algunos casos comprometen la biodiversidad e incluso nuestra habilidad para sobrevivir como especie en el largo plazo.